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Reflexiones 

 

Le pedí a Dios 
 
Le pedí a Dios que me quitara mi orgullo, y Dios dijo "NO" . 
Me dijo que no era algo que El tuviera que quitarme, sino que yo tenia que entregar .
Le pedí a Dios que sanara a mi niño impedido, y Dios dijo "NO" . 
Me dijo que su espíritu estaba sano , y que su cuerpo era
temporero nada más. 
Le pedí a Dios que me concediera paciencia , yDios dijo "NO" . 
Me dijo que la paciencia es producto de la tribulación. No se concede, se conquista. 
Le pedí  a Dios que me diera felicidad , y Dios dijo "NO" .
Me dijo que el dolor y el sufrimiento me apartan de las preocupaciones mundanas 
y me acercan más a El. 
Le pedí a Dios que hiciese crecer mi espíritu, y Dios dijo "NO" . 
Me dijo que debo crecer personalmente, pero que El me podaría de vez en cuando . 
Le pregunté a Dios si me amaba, y Dios dijo "SI" .  
Me dijo que había dado a su único hijo que habia muerto por mi , 
y que un día estaría en el paraíso, porque tengo Fe. 
Le pedí a Dios que me ayudara a amar a otros como El me ama, y 
Dios dijo : "Por fin estás comenzando a entender ".

 

¿Tanto tiempo contigo, y todavía no me conoces?


Una vez me dijo mi Apóstol Felipe: “Señor, ¡muéstranos al Padre y nos
 basta!”. Y Yo le contesté: “Felipe, tanto tiempo con vosotros y  ¿todavía
no me conocéis?” Me dio mucha pena que después de tantos días juntos, tantas
horas hablando de mis cosas y de las suyas, tantos milagros realizados
delante de ellos, tanto amor derrochado… y todavía no terminan de conocerme.
No habían entendido que el Padre y Yo somos una sola cosa. Pero, no era cosa
sólo del pobre Felipe. A todos les pasaba igual. No terminaban de conocerme.
Los hombres tenéis a veces la cabeza un poco cerrada y el corazón duro, y os
cuesta entender.

Hoy pasa exactamente lo mismo. Llevo entre vosotros dos mil años. Mi Palabra
se ha predicado en los cuatro puntos cardinales de la tierra. Millones de
horas han pasado predicadores, escritores, catequistas, intelectuales, y
gente sencilla hablando de Mí. Hay medios en abundancia en donde se ofrecen
noticias y datos sobre Mí. Me he manifestado muchas veces por distintos
medios y personas… ¡Y el mundo, gran parte del mundo, sigue sin conocerme!
¿Qué les pasa a esos niños y a esos jóvenes que pasan tantas horas en
catequesis parroquiales, y en clases de Religión en los colegios, y no me
conocen? ¿Cómo es posible tanta ignorancia entre personas mayores,
educadores, escritores, intelectuales, expertos en historia, y en religión,
y ¡¡no me conocen!!

Aunque soy Dios y conozco los entresijos del ser humano y de la vida de
todos, te puedo decir que me quedo anonadado, triste, al comprobar lo poco
que saben de mí, cuando tienen al alcance de su mano libros preciosos que
hablan de mi persona, y la misma Biblia colocada en las estanterías de sus
casas.

Sí, soy el Camino, y la Verdad y la Vida. Pero no se han enterado. Están
todos muy distraídos contemplando caminos, y teorías y vidas populares, y no
se enteran de que lo que estoy diciendo es vital para el hombre. Ya sé que
hay buenísima excepciones, que sois todos mis amigos verdaderos, pero fuera
de vosotros, ¿Quién escoge hoy mi Camino? ¿Quién busca mi Verdad? ¿Quién
aprecia mi Vida? Creo que se ha ofrecido mucha teoría sobre mí, incluso
mucha Teología, pero poca Vida. Son pocos los que conviven conmigo, los que
me dicen:- Maestro, ¿Dónde vives? Tengo sed de almas que busquen mi
presencia, mi convivencia, mi intimidad, el encuentro de tú a tú… Se escapan
por las rendijas de la frivolidad, de la superficialidad y de la simpleza
más grotesca. Cuando observo a  los que van a Misa porque hay que ir, que se
quedan en el último rincón hablando, que no van cuando surge otro plan, a
los que no saben ni siquiera dirigirme un saludo digno, y se contentan con
un garabato. Cuando veo la falta de delicadeza, de seriedad a lo Sagrado, me
duele. Me duelen las burlas a los sacerdotes, y a las almas consagradas, y a
los que practican la religión… Diles a esas pobres personas de mi parte que
a Dios le hace muy poca gracia sus actitudes infantiles, inmaduras,
burlonas, poco serias…

¡No me conocen, amigo mío! Yo perdono siempre, comprendo, tengo
misericordia, pero también sé llorar cuando veo a tantos amigos muertos que
no quieren abandonar los sepulcros que ellos mismos han elegido para
enterrarse en vida. Yo quiero que el hombre sea feliz, pero parece que el
hombre no quiere serlo. Le ofrezco mi mano, mi ayuda, mi gracia, y la
rechaza. Y todo por respetar la libertad, que es sagrada. ¡Cuantas almas se
pierden por ignorar culpablemente que la Libertad está en la Verdad!

Vosotros, los que me conocéis, decidles a todos ellos que los espero, que
estoy con los brazos abiertos deseando darles un abrazo de perdón y amistad.
Que estas cosas santas no son un juego, y que la vida va pasando cada día
sin volver atrás. Y no se comete el craso error de perder el tiempo.

Dile, ¡por favor!, que os quiero a todos, y que es necesario que me
conozcan, porque sólo entonces podremos ser amigos. ¡Si conocieran el don de
Dios!, como le dije a la mujer samaritana… ¡Cuánto vendrían a por agua a la
fuentes verdadera! Cuento con vosotros para que otros vengan a mi encuentro,
y podamos ampliar ese inmenso corro de tantos que un día me dijeron que sí,
cuando los invité a formar parte de este grupo de locos que se han tomado en
serio las cosas de Dios, y están dando su vida por amor. Aquí estoy para que
me conozcáis, y podamos ser amigos.


Jesús