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                     COMISION NACIONAL DE PASTORAL JUVENIL DE PUERTO RICO                          

                          PO BOX 55 MAYAGUEZ, PR 00681

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Saludos en Jesús que viene a salvarnos.

 

Cada año la Iglesia pone ante nosotros la oportunidad de reflexionar en el misterio de Dios que se hace hombre y sale a nuestro encuentro para levantarnos de nuestras debilidades y caídas y para dar respuesta a nuestras necesidades. Tenemos la oportunidad de darnos cuenta de la cercanía de Dios, de ver como se solidariza con su pueblo hasta el extremo de asumir nuestra propia naturaleza para redimirnos desde nuestra propia realidad.

Siguiendo la línea de reflexión que comenzamos en el Adviento del año 2000 proponemos para este nuevo Año Litúrgico la reflexión del tema de la solidaridad, tercero en la línea de meditación propuesta por el Papa Juan Pablo II es su Exhortación Post Sinodal Ecclesia in America. De esta forma, este tema servirá de hilo conductor para nuestra experiencia de Adviento – Navidad, Pascua y Semana de la Juventud. Este primer acercamiento nos da la oportunidad de celebrar la alegría de Dios que se nos da en su Hijo Jesucristo, nuestro salvador. Dios se hace uno con el hombre para amarle, redimirle y acercarle. Nosotros como jóvenes tenemos que ser testigos de esa experiencia de amor, viviendo en la cercanía de Dios y dándonos a los demás como El se dio a nosotros.

Esperamos que estas reflexiones y celebraciones les faciliten su preparación personal y comunitaria para la Navidad. Igualmente les deseamos que el Señor renazca con su gracia en sus corazones y bendiga sus familias, grupos y parroquias, al igual que todos sus proyectos para el nuevo año.

En el amor de Dios que sale a nuestro encuentro,

P. Hiram Santiago ,sdb                         José A. Frontera

Asesor Nacional                                  Secretario Ejecutivo

¡Alégrense! Un Dios solidario se nos da hoy

Sentido del Adviento

1.    Aprender a esperar

El tiempo del Adviento nos quiere ejercitar en una virtud cristiana básica: la esperanza.

Cada año la Iglesia entra en este santo tiempo y aprende a esperar al Señor:

·        Con la misma ilusión con que un estudiante espera sus vacaciones

·        Con la misma íntima emoción con que una madre espera a su hijo

·        Con la misma urgencia con que el surco abierto y reseco espera la lluvia,

así la Iglesia espera la venida de su Señor

            Cada año cobra actualidad el Aviento porque siempre necesitamos la venida de Dios a nosotros y nos hace falta  a aprender a esperarle. Sería señal de debilidad o de muerte si nos encontráramos satisfechos con lo que ya tenemos.

            Como también nosotros los cristianos podemos ir perdiendo a lo largo del año la sensibilidad por lo divino, nos conviene que el Adviento nos despierte el apetito de los bienes que verdaderamente valen la pena.  Nos hace bien matricularnos en la escuela de la esperanza, poniéndonos por delante la meta del encuentro salvador con nuestro Dios.

            San Pablo hace sonar la “diana” para todos: sabed que ya es hora de que despertéis del sueño. Por si también nosotros nos hemos dormido en los horizontes de la tierra, nos invita a elevar la mirada  de nuestras aspiraciones. 

2.    Testigos de la esperanza

En un mundo que progresa sin cesar, que se supera así mismo en las conquistas del confort y de la ciencia; en un mundo que, a pesar de todo ello, no puede quitarse de encima la angustia y la inquietud, los cristianos somos invitados en el Adviento a practicar la espera de los bienes divinos, y a dar testimonio de nuestra esperanza ante los ojos de la sociedad.

Cuantas cosas ansían los hombres.  Cuantos “mesianismos” ilusionan los corazones humanos. Nosotros, sin embargo, queremos superar dedicadamente el plan material y alimentar nuestra esperanza con lo único que puede satisfacerla: la venida de Dios.

El salmo 24 resuena desde el primer día del Adviento:  A ti, Señor he levantado mi alma;  por encima de los afanes de cada día y de las aspiraciones meramente terrenales, nosotros esperamos a Dios mismo. No es que con ello tratemos de desertar de nuestra tarea en el mundo.  Al contrario, queremos orientar los íntimos anhelos de la humanidad, aún más, de toda la creación, hacia su único objetivo definitivo: Dios; seguros de que “todos los que esperan en el Señor no quedaran defraudados”.

3.    Pero, ¿Qué es lo que esperamos?

La pregunta brota espontánea al intentar vivir concretamente el espíritu del Adviento: ¿Qué objeto tiene nuestra espera? Sí, la venida del Señor. Pero, ¿de qué venida se trata el Adviento de este año? 

El pueblo de Israel estuvo durante siglos y siglos esperando al Mesías.  Los textos de Isaías que durante estas semanas leeremos tienen como objetivo directo el gran acontecimiento:  la llegada del Salvador. Pero nosotros vivimos en el nuevo testamento, y no lo podemos olvidar ni siquiera en el tiempo de Adviento.  Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Cristo nació de María Virgen y apareció entre nosotros.  Desde que Él llegó todo ha cambiado en la historia: Vivimos el tiempo de Cristo. 

Sería simplemente una ficción inútil o una comedia

·        El rezar y cantar como si Cristo no hubiera venido ya.

·        El pedir a Dios que nos envíe al Mesías como si no hubiéramos sido ya salvados por Él,

·        Ponernos en la misma actitud de Israel, copiando sus palabras en el mismo sentido inmediato que tuvieron en sus labios...

Eso no lo pretende ciertamente el Adviento.  El nacimiento de Jesús en Belén lo recordamos gozosamente, celebraremos su aniversario, aprenderemos las entrañables lecciones  que sus protagonistas nos dieron...

¿Por qué recordar, pues, en nuestras oraciones esa espera secular del pueblo de Israel?   ¿ Qué es lo que debemos esperar los cristianos en este Adviento del año 2002?  Quisiera responder en dos tiempos a esta pregunta, tratando de describir en los textos de la misa del Adviento el contenido de esta esperanza cristiana en la actualidad.

4.    La vuelta de Cristo

Una primera respuesta: la Iglesia espera la Venida gloriosa de Cristo, al fin de los tiempos, para establecer definitivamente su Reino. Ya desde el primer domingo del Adviento nuestra atención es dirigida a ese Día Ultimo en que aparecerá Cristo triunfador para juzgar al mundo”El día se acerca”, “no sabéis cuándo vendrá el dueño”, “ entonces verán al Hijo del hombre que viene”, “cuando venga nuestro Señor Jesús con todos sus santos”.

Y en la noche de Navidad volverá San Pablo colocarnos en la misma perspectiva:

                  Aguardando la dicha que esperamos,

                  La Aparición gloriosa

                  Del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.

Sí, la Parusía, la Vuelta de Cristo, es como un foco de luz que ilumina toda la espera de la Iglesia: “He aquí que viene el Señor, y con El todos sus Santos, y en aquel Día brillará una gran Luz.”

No es sólo Israel el que suplica durante siglos: Ven, Señor. También la Iglesia lleva dos mil años repitiendo las palabras conclusivas del Nuevo Testamento: Ven, Señor Jesús. Y no nos extrañamos de que resuene en nuestro Adviento la expectación gozosa de las generaciones primitivas: Alegraos, el Señor está cerca.

 

Con la mirada puesta en esa Vuelta de Cristo rezaremos en la Vigilia de Navidad: “Oh Dios, que todos los años nos alegras con la esperanza de nuestra redención, haz que así como recibimos gozosos a tu Unigénito como Redentor, podamos ver con confianza venir como Juez a nuestro Señor Jesucristo...”

Los nuevos prefacios de Adviento enfocan también así la espera cristiana: “para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria...”.

5.    Vivimos ya en los últimos tiempos

Sin embargo también esta espera del Ultimo Día nos puede parecer algo ficticia.

¿Creemos de veras en la proximidad de la Vuelta de Cristo cuando decimos: He  aquí

que viene el Señor; el Señor está cerca?

Lo más probable es que nuestra generación no conocerá el fin del mundo. Que tal vez se demore éste todavía por muchos siglos. En todo caso, casi podemos estar seguros que no será este año...

      Para entender el sentido de esta espera escatológica que ya lleva ejercitado la Iglesia un largo Adviento de veinte siglos, tenemos que pensar en la conexión que la primera Venida de Cristo, la de Belén, tiene con la última.

El Nacimiento de Cristo inauguró ya la última era de la historia: estamos viviendo los tiempos definitivos (1Cor 10, 11). Y se puede decir que avanzamos decididamente hacia la meta. Desde que llegó Cristo a nuestra historia, la plenitud de los tiempos está ya comenzada. Después de Cristo no esperamos a nadie más. Él inauguró ya su Reino: éste irá creciendo y madurando a lo largo de los siglos, hacia la plenitud final.

Es lógico que miremos espontáneamente al futuro: porque en cierta manera el futuro ya está presente en nuestro tiempo, que es el último. Y es lógico también que demos la consumación perfecta de nuestra historia: la madurez plena de la Iglesia y de nuestra salvación. En este sentido, se entiende el que se deje oír en la liturgia del Adviento cada año: El Día está ya encima; el Señor está cerca. Como advertía San Pedro a los cristianos impacientes de su tiempo: un día, ante el Señor, es como mil años, y mil años como un día.

Nosotros somos ya “Contemporáneos” de la Parusía de Cristo, vivimos la Hora de Cristo, que es la última Hora.

6.    Las profecías todavía no se han cumplido

Este enfoque hace posible que leamos con un sentido plenamente actual las lecturas proféticas del Adviento, porque la esperanza del pueblo hebreo, tan oportunamente alimentada por la voz de los Profetas, no apuntaba sólo a la llegada del Mesías. Israel vivió en su historia una serie magnífica de intervenciones salvadoras de Dios:

  • La elección de Abraham y la promesa,
  • La convocación de Israel como Pueblo Elegido,
  • La liberación de Egipto,
  • La Alianza del Sinaí,
  • La vuelta de la cautividad de Babilonia...

      Todas estas intervenciones las entendía Israel como auténticas “venidas” de Dios. Pero por encima de eso, era invitado constantemente a esperar el día de Yahvé, el gran día de su Encuentro con Dios: que unas veces venía señalado con caracteres mesiánicos, pero otras tenía horizontes todavía más lejanos, claramente escatológicos. Por ejemplo, la mayoría de las profecías que leemos en la lectura continuada de Isaías se refiere a las circunstancias concretas de la cautividad en Babilonia: por encima de esa situación histórica, apunta Isaías al Mesías Salvador, y más aún, al Día de Yahvé, Día de la salvación total.

 

 

Sentido de la Navidad

 

Navidad : es un milagro de Amor.

Navidad: es un encuentro.

Navidad: es el encuentro.

Pero, NAVIDAD, es algo más que una palabra, es una fiesta que celebra con regocijo la llegada del Salvador. Las promesas del Mesías fueron anunciadas a través de los siglos y un sólo pueblo que supo esperar en ese anuncio a través de María recibió al Salvador. Hoy ese anuncio ha llegado a casi todos los rincones de la tierra y así también nosotros podemos celebrar a un Dios solidario que cumple sus promesas.

Te ofrecemos este material para que junto con tu grupo juvenil puedas prepararte a la venida de Nuestro Salvador y celebrar de una manera distinta la Navidad de 2002.

“Espera en el Señor, está cerca...”

“Levántate pueblo mío que llega tu Salvador...”

 “La Virgen concebirá y dará a luz un niño...”

 Queremos hacer presente en nuestro corazón a ese Mesías, al prometido, a Dios con nosotros. El amor infinito de Dios tiene su expresión máxima en la encarnación de Jesús. Él, la palabra hecha carne, se hizo semejante en todo a nosotros menos en el pecado, para redimirnos desde nuestra propia realidad y naturaleza. Ese es el sentido mismo de la solidaridad, hacerse uno con el otro para conocerlo, entenderlo, acompañarlo y para amarlo. Ya San Juan nos lo ha dicho en su Evangelio:

“Tanto amó Dios al mundo que le dio su Hijo Único, para que todo aquel que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna.” (Jn 3:16)

 La Navidad es revivir con alegría esta realidad y renovar nuestra aceptación de la salvación que Cristo Jesús nos trae. Es renovar también nuestro compromiso de amarle en cada hermano, de vivir nosotros en solidaridad respetando la dignidad de cada ser humano y velando por sus necesidades. Es reafirmar nuestra fe y salir al encuentro de los demás, sobretodo de los más necesitados para hacerles experimentar el amor y la misericordia de Dios que sale a nuestro encuentro. Nos tenemos que amar los unos a los otros como Él nos ama para hacer ver al mundo que somos sus testigos.

 La solidaridad, hacernos uno con los demás, es el tema central de nuestra reflexión. Esta expresión de la caridad y del amor fraterno es indispensable para poder extender el Reino de Jesús que empezó el día de su llegada y que cada día se concreta en nosotros y en cada hombre y mujer. Viviendo de esta manera nos convertimos en constructores de esa gran y nueva civilización, la Civilización del Amor, la civilización de los convertidos que viven en la comunión de los Hijos de Dios, solidarios unos con otros, dejando atrás diferencias, y categorías.

Tema 1:   Un Dios Solidario

 Objetivo: Redescubrir como Dios ha brindado su solidaridad a la humanidad desde los inicios de la historia de la salvación.

 I         Bienvenida y oración

 Dios de bondad infinita
tráenos al salvador.
Llena de felicidad, ansia, y
espera a nuestra familia
puertorriqueña.
Tu que haz sido un Dios
solidario siempre, da al mundo entero
la paz en este adviento para poder vivir
el momento de tu encarnación con mucho entusiasmo.
Acompáñanos en este adviento juvenil
y bendícenos siempre.
Amen

 II            Dinámica de integración:

Se formaran pequeños grupos de 6 a 10 personas, esto puede variar de acuerdo con la realidad del grupo. Los jóvenes procederán a presentarse, cada uno tendrá 30 segundos para hacerlo contestando algunas preguntas.  Luego el joven de su derecha tiene que repetir todo lo que el otro joven acaba de decir y así sucesivamante hasta terminar donde comenzaron. Al terminar de presentase escogerán un nombre para el grupo y deberán presentarlo a todos los jóvenes de una forma original y dinámica, presentando también a cada integrante del grupo por su nombre; cada grupo repetirá lo que dijo el grupo anterior, así como se hizo antes, hasta terminar donde comenzaron. Las preguntas a contestar son las siguientes:

1.      Nombre y apellidos

2.      De dónde es

3.      Edad

4.      Estado civil

5.      Que música escucha

6.      Propósito de estar aquí

III Solidaridad:

·        El salón debe de estar ambientado con objetos o cosas alusivas a la solidaridad.

·        Dos animadores deberá estudiar y aprender el diálogo que se presenta a continuación. Los mismos deberán presentarlo con naturalidad como si fuese una conversación  usual entre ellos.

·        Los animadores deberán estudiar lo que es solidaridad según Ecclesia in America, el Catecismo y el diccionario. Esto para que pueda manejar bien el tema de la solidaridad y así el tema se dé con fluidez, a la vez que estamos preparados para cualquier pregunta que pueda surgir de los jóvenes.

Joven 1:          Oye, a la verdad que la gente habla de las cosas sin saber realmente de que se trata.

 

Joven 2:          ¿A qué te refieres con eso?

 

Joven 1:          Mira, te doy un ejemplo. La gente habla de la caridad por ahí como si eso fuera cualquier cosa. Que si hay que ser caritativos con el vecino, con el que no tiene, con el más allá con el que vive en otros países que son más pobres.

Joven 2:          Pero todo eso está bien, ¿qué le ves de malo?

 

Joven 1:          Que no entienden lo que es realmente la caridad, porque piensan que es dar lo que nos sobra, lo que no necesitamos, las cosas viejas que tenemos en una esquina y que ya no sirven para nosotros.

 

Joven 2:          Ahora te entiendo. Y tienes razón, si algo no sirve para nosotros tampoco sirve para los demás porque ninguno es más que el otro, todos somos iguales.

 

Joven 1:          Exacto. Lo que pasa es que se nos olvida que la caridad realmente es el amor cristiano, es amarnos como Jesús nos amó.

 

Joven 2:          Eso es cierto. Pero también a ti se te olvida algo.

 

Joven 1:          ¿Sí, qué se me olvida?

 

Joven 2:          Que la caridad no es solo dar cosas a los demás, la caridad tiene un elemento adicional, la solidaridad.

 

Joven 1:          Yo pensaba que era lo mismo.

 

Joven 2:          Se parecen pero no. La solidaridad es la expresión máxima de la caridad, no es dar algo a los demás, es darnos nosotros mismos. Es hacernos uno con el otro, entenderlo, amarlo, darle nuestra propia vida.

 

Joven 1:          Ah, ahora sí entiendo porque Jesús dice que amemos como El nos amó. Por que además de darnos el regalo de la creación nos dio su propia vida para salvarnos.

 

Joven 2:          Así es. Dios es el primer solidario. El nos dio todo lo que nos rodea y cuando nos alejamos, se dio a sí mismo en la persona de su Hijo. Nos ama tanto que se entregó por nosotros hasta la muerte y así nos dio la vida.

 

Joven 1:          Claro, al invitarnos a amarnos nos invita a ser solidarios, a vivir la solidaridad.

 

Joven 2:          Eso mismo. Pensar en la venida de Jesús, es pensar en la llegada del amor a nosotros y que tenemos que vivir ese amor. El nos trae un nuevo estilo de vida, que tenemos que hacer nuestro en todas partes.

 

Joven 1:          ¿Eso quiere decir que se puede ser solidario con los de nuestra propia familia, los amigos y todos los demás.?

 

Joven 2:          Tienes razón. Como dice el dicho, la caridad empieza por casa, igual la solidaridad. Si cada uno es solidario con el que tiene a su lado, todo el mundo vivirá en solidaridad. Así nos amaremos como el nos amó. Vino al mundo para eseñarnos a ser solidarios como El lo ha sido en toda la historia.

IV          Formación de grupos

Se formarán los grupos nuevamente para leer y discutir las siguientes lecturas:

·        Gen 3, 14-15

·        Gen 22, 1-19

·        Ex 2, 23-25; 3, 7-9

·        Ex 16, 1-15; 17, 1-6

·        Is 7, 10-14

·        Mt 1, 1-23

·        Lc 1, 26-38

·        Jn 3, 16

La discusión de las lecturas gira en torno a la idea de Dios solidario. Los jóvenes deben preguntarse cómo Dios se ha mostrado solidario con  la humanidad a través de la historia de la salvación. Las siguientes preguntas son guías para esta discusión:

·        ¿Cómo la sentencia del Génesis es signo de solidaridad de Dios con el hombre?

·        ¿Cuál es la promesa que allí se hace?

·        ¿Qué promesa hizo Dios a Abrahám?

·        ¿Cómo Dios vela por el pueblo de la promesa?

·        ¿Son éstos signos de solidaridad?

·        ¿Cuál es la nueva promesa de Dios?

·        ¿Cómo está Jesús relacionado con las promesas?

·        ¿Cómo esa nueva promesa es signo de solidaridad?

V           “ Adivina adivinador”

Adivina adivinador es un juego en donde participarán todos los jóvenes. Los jóvenes  formados en los grupos, se pondrán en fila en las diferentes esquinas del salón. El primero se parará en la línea de salida esperando que el animador haga una pregunta. Habrá un globo en una silla en el medio del salón. Cuando el animador haga la pregunta los jóvenes deberán correr a toda prisa, el que agarre el globo tendrá la oportunidad de contestar. Volverán a la fila y así seguirá el juego hasta que se hayan contestado todas las preguntas.

Preguntas para el juego “Adivina adivinador’

1.      ¿Qué animal se arrastrara sobre la tierra?          La serpiente

 

2.      ¿En que libro se menciona este pasaje? Génesis

 

3.      ¿Quién ingirió el fruto prohibido?           Eva

 

4.      ¿Qué fue lo que comieron los israelitas en el desierto?   El Maná

 

5.      ¿Qué fue lo que sacrificaron con letra C?          Cordero

 

6.      ¿Quién fue el primogénito de Abraham con letra I?        Isaac

 

7.      ¿Contra quien los israelitas se quejaron?            Contra Dios

 

8.      ¿Cuantas fueron las generaciones entre Abraham a David, desde David hasta Babilonia y de ahí hasta el nacimiento de Cristo?        Fueron 14 en cada grupo

 

9.      ¿Qué significa Emmanuel?         Dios con nosotros

 

10.  ¿Quién también esperaba un hijo en su vejez?    Isabel

 

11.  ¿Quién visitó a la Virgen María para darle el anuncio sobre el hijo de Dios? El Ángel Gabriel

 

12.  ¿Con quién María estaba comprometida en matrimonio?           José

 

13.  ¿A quién María iba a concebir por medio del Espíritu Santo?     Hijo de Dios

 

14.  ¿Que dos  personas guiaron a los israelitas al desierto?  Moisés y Aarón

 

15.  ¿De donde Dios sacó a los israelitas de haber muerto?  De Egipto

 

16.  ¿A quién iban a sacrificar en la lectura de Génesis 22 1-19?                  A Isaac

 

17.  ¿Quién le envió el mensaje a Abrahán de no sacrificar a su hijo?            Dios por medio de un Angel

 

VI          Iluminación

Toda la historia de la humanidad es historia de salvación, historia de solidaridad. Cuando Dios emite la sentencia en el Paraíso, no nos deja desprovistos. Hace una promesa de enemistad entre la descendencia de la serpiente y la de la mujer. Anuncia que nos va a rescatar del dominio del mal que nos oprime y nos agobia. Abrahám es sujeto de esa promesa. En él, Dios elige al padre del publo que será bendecido con el cumplimiento de sus palabras. Ese pueblo fue sometido a la esclavitud en Egipto. Esa esclavitud física, de opresión social, es signo de la esclavitud del hombre bajo el yugo del mal y del pecado de la Dios nos librará. Dios nuestro Señor, compadecido de nosotros, en su infinito amor decide cumplir con su promesa. Se hace solidario con nosotros y hace realidad la encarnación de su Hijo. Elige a una mujer joven, humilde, sencilla, entregada al servicio de Dios para ser la madre de su Hijo, EL SALVADOR. Por medido del Arcángel San Gabriel, María recibe el anuncio de su elección y, al ella aceptar el llamado de Dios, se hace posible la encarnación, el cumplimiento de la promesa. Esta serie de acontecimientos nos lleva a meditar cuán importante ha sido este momento para la historia de la salvación, que es la propia historia de la humanidad, y se puede ver cuán solidario ha sido Dios. ¡Cuán diferentes serían nuestras vidas si Dios no se hubiera hecho solidario con nosotros y no hubiese enviado a su Hijo! Dios ha sido más que generoso.

VII         Oración Final

Un joven leerá las frases en negrillas y los demás le responden:
VEN NO TARDES EN LLEGAR

Oh divino salvador, ven en nuestro socorro que te esperamos
VEN NO TARDES EN LLEGAR
Tu que diste tus mandatos a Moisés para rescatarnos
VEN NO TARDES EN LLEGAR
Oh rey de reyes, pastor del rebaño
VEN NO TARDES EN LLEGAR

AMEN
 

Tema 2:   Él cumplirá sus promesas

Objetivo:  Propiciar que en el joven renazca la esperanza de que las promesas de Dios se cumplirán en nosotros.

 I       Oración Inicial

Bendita sea tu solidaridad

Amantísimo Padre, bendita y alabada sea tu solidaridad para con nosotros tus hijos.  Desde la creación del hombre mostraste tu amor solidario hacia la humanidad. Te pedimos que infundas en nosotros tu espíritu de inteligencia, de verdad y de paz para que podamos conocer tus promesas, y una vez conocidas, con una acción solidaria, renazca en nosotros la esperanza de que serán cumplidas. Amén.

II       Resumen del tema anterior

Nota al animador:  Se sugiere que el resumen del tema anterior se lleve a cabo en forma de diálogo. El mismo debe ser guiado por el animador haciendo preguntas claves a los participantes tales como:

1-     ¿Qué es solidaridad?

2-     ¿Qué lecturas discutimos en el tema anterior?

3-     ¿Cómo Dios ha sido solidario a través de la historia?

III Ejercicios      

Ejercicio # 1:  PROMESAS...

Notas al animador:

v     Este ejercicio será un trabajo personal e individual.

v     Se debe proveer a los participantes un lápiz y un papel para que realicen su trabajo.

v     Las instrucciones del trabajo personal son las siguientes: 

1-     Los participantes deben trazar una línea recta en su papel.  Esta línea representa la vida de cada joven.

2-     En esa línea los jóvenes anotarán fechas de eventos que han marcado su vida.  Estas fechas de eventos deben ser anotadas en orden cronológico.  Ejemplo:  Fecha de nacimiento, fecha de graduación, etc.

3-     Luego de esto, deberán escribir experiencias de Fe importantes en su vida.  Ejemplo:  Retiros que han hecho, momento en el que comenzaron en el grupo juvenil, actividades de la Pastoral Juvenil, etc.

4-     También anotarán alguna promesa que alguien les ha hecho.  Ejemplo:  Cuando te gradúes te compraré el carro, si obtienes buenas calificaciones en la escuela te dejaré salir con tus amigos, etc.

v     El animador debe dirigir una discusión en plenaria donde irá relacionando el trabajo que hicieron los jóvenes con eventos históricos de la salvación, hasta llegar al evento de La Anunciación.

v     Se sugiere que el animador dibuje una línea recta en una pizarra o en un pedazo de papel de estraza o cartulina, la misma debe estar a la vista de todos los participantes.

v   El animador comenzará a completar la parte inferior de la línea con la información de los participantes. Para esto debe ir obteniendo de los diferentes participantes la información que escribieron en su línea de la vida. El animador debe estar pendiente de completar la línea que tiene en la pizarra con los tres elementos claves: Fechas importantes, experiencias de Fe y algunas promesas.

     Iluminación

Luego de haber visto algunas fechas importantes de sus vidas, algunas experiencias de  Fe y algunas promesas que les han hecho a ustedes, es importante que analicemos, desde esta perspectiva, la historia de la salvación. Se darán cuenta que esta historia es muy similar a la nuestra y se relaciona directamente con nosotros.   (Según el animador vaya mencionando los eventos históricos deberá ir escribiéndolos en la parte superior de la línea dibujada en la pizarra.) Comencemos con las fechas: El Origen, en Génesis 3:15 Dios establece la enemistad entre la mujer y la serpiente, entre su descendencia y la de ella. En el año 1750 AC, en Génesis 12:1-12, se nos habla sobre Abraham el primer hombre monoteísta que descubrió la llamada de Dios y recibió promesas de Él sobre su descendencia, sus tierras y bendiciones.  En el 1250 AC, en Éxodo 3:1-12, nos habla sobre Moisés,  el pueblo de Dios y la promesa de Éste de enviar un libertador.  En el año 1000 AC,  2 Samuel 7:8-14 nos habla de la monarquía del rey David y de la estabilidad del pueblo de Dios.  En el año 754 AC, Isaías 7:1-17 e Isaías 9:1-7 nos hablan del destierro del pueblo de Israel y de las profecías de  Isaías sobre el nacimiento de un Mesías y sus caracteríticas. En Lucas 1:26-38 nos habla sobre el evento de La Anunciación.

Analizando esta historia, vemos que la misma, es muy similar a la nuestra ya que si observamos bien, vemos que hay fechas importantes, experiencias de Fe y promesas.  La historia que tenemos en la parte superior de la línea y la historia que tenemos en la parte inferior de la línea es una sola; es la historia de nuestra vida y también es la historia de nuestra salvación.  El evento de La Anunciación es de suma importancia en esta historia, ya que en él Dios cumple su promesa de enviar un salvador.  Dios utiliza una joven igual a nosotros, pero preservada del pecado, para que fuera la madre de Jesús, la madre del salvador que había prometido a su pueblo. Es importante que relacionemos que de la misma forma que nosotros teníamos esperanza en que nos cumplieran las promesas que nos habían hecho, así mismo tenemos que tener la esperanza, en Dios, de que Jesús nacerá en nuestro corazón en esta Navidad.   Este evento de La Anunciación es ejemplo de la solidaridad de Dios para con la humanidad.  Es la primera muestra de solidaridad de Dios con la humanidad del Nuevo Testamento. Dios muestra su solidaridad haciéndose hombre igual a nosotros. No podemos olvidar que esa solidaridad se dio gracias a la actitud y comportamiento asumido por María.  Más que enfocarnos en las palabras de María “He aquí la esclava del Señor, hágase en mi según su palabra”, tenemos que enfocarnos en la acción solidaria de María para con el resto del mundo.  María fue solidaria con Dios al aceptar sus mandatos y se hizo solidaria con el resto del mundo, al aceptar traer al mundo al hijo de Dios, para que nos librara del pecado.  En pocas palabras, María, aceptó al Señor en su corazón asumiendo una actitud solidaria.  Así mismo, para que en nosotros renazca la esperanza de que Dios nacerá en nuestros corazones, tenemos que asumir una actitud solidaria, tanto para con Dios, como para con la humanidad. 

     Ejercicio # 2: ¿Soy Solidario?

Iluminación Inicial

Como vimos en el ejercicio # 1, la esperanza de que Dios renazca en nuestros corazones va a depender de nuestra actitud y de nuestro comportamiento.  Tenemos que asumir una actitud y un comportamiento de solidaridad; por lo tanto, es importante que evaluemos los acciones sobre las cuales tenemos que trabajar para lograrlo.

Notas al animador:

v     Se debe proveer, en un lugar visible a todos los participantes, un área donde los jóvenes puedan escribir.  Sugerimos que utilicen una pizarra ó papel de estraza pegado a la pared.

v     Luego de esta iluminación, el animador debe comenzar un diálogo con los participantes, en el cual identifiquen actitudes y comportamientos personales que NO tienen en cuenta la solidaridad. 

v     A medida que los jóvenes vayan mencionado estas actitudes y comportamientos, el animador debe anotarlas en la pizarra o en el papel de estraza.

v     El animador debe guiar a los participantes a que identifiquen la mayor cantidad de actitudes y comportamientos posibles haciendo énfasis en las que aparecen a continuación y más importante aún, el animador debe enfocarlos desde la realidad juvenil tal y como sugerimos a continuación.

1-     Pobreza - los jóvenes de hoy día tienen, mas que una pobreza material, una pobreza espiritual. Los jóvenes carecen de valores cristianos, carecen de la oración y muchos otras cosas que enriquecen el espíritu.

2-     Marginación - vemos muchas veces como nosotros marginamos y/o rechazamos a jóvenes que no nos caen bien, a jóvenes que llegan nuevos al grupo, a los ancianos, etc. Si nos damos cuenta, nosotros con esta actitud de marginación estamos dividiendo nuestra sociedad.

3-     Corrupción - mas allá de la corrupción gubernamental, tenemos que ver la corrupción personal que puede haber en cada uno de nosotros, como corrompemos nuestra vida de la Gracia con pensamientos lujuriosos e impuros, copiándonos en exámenes de la escuela o la universidad.  Además de esto corrompemos nuestra vida familiar faltándole el respeto a nuestros padres y a nuestros hermanos y no viviendo la caridad.

4-     Drogas - los jóvenes de nuestra sociedad viven sumergidos bajo un mundo arropado por las drogas. Sin importar su clase social, los jóvenes están expuestos a un contacto directo con las drogas y el consumo de éstas los lleva a otras acciones y consecuencias mayores que podrían ser mortales.

5-      Armas - nuestros jóvenes quieren resolverlo todo con la violencia y prácticamente esta violencia es sinónimo de armas.  Los jóvenes tienen un acceso muy fácil a las armas y no dudan en usarlas ante cualquier situación problemática en la que se encuentren.

6-     Cultura de muerte - vemos jovencitas que cometen abortos sin ningún tipo de piedad.  Vemos a jóvenes optando por el suicidio ante cualquier problema y jóvenes que se matan unos a otros por problemas sencillos e insignificantes.

7-      Sociedad dominada por los poderosos - vemos una sociedad donde los ricos se hacen más ricos y a su vez hacen a los pobres más pobres.  Vemos compañías multinacionales que “explotan” a los jóvenes en sus trabajos con una paga injusta que no guarda proporción con la magnitud del trabajo que realizan.

v     Para que el  animador pueda abundar sobre los temas antes mencionados, sugerimos que lea el documento Ecclesia in America

Iluminación Final

Hemos visto un gran número de actitudes y comportamientos que NO reflejan una conducta solidaria.  Si nosotros queremos cambiar esto y queremos asumir unas actitudes y comportamientos de solidaridad para con nuestros hermanos, tenemos que hacerlo de forma concreta y continua.  Recordemos que la única forma en que puede renacer en nosotros la esperanza de que Dios nazca en nuestros corazones en esta Navidad es asumiendo una conducta solidaria.

Ejercicio # 3: Compromiso con la solidaridad

Iluminación Inicial

Luego de este análisis que hemos hecho, los invito a que de una manera u otra nos comprometamos a llevar a cabo acciones de solidaridad concretas que nos lleven a que Dios renazca en nuestros corazones.

Desierto Creativo

v     Se le debe proveer a los participantes materiales tales como: lápiz, papel, crayolas, plasticina, entre otros.

v     Los jóvenes crearán, con los materiales provistos, una acción personal que los identifique y que los comprometa a ser solidarios con los demás. Esta acción y compromiso con Dios es muy personal y el mismo solo será conocido por su autor. Este deberá guardar lo realizado, ya que se utilizará en el siguiente tema.

Iluminación Final

Este compromiso que hemos desarrollado en este desierto creativo no serviría de nada si no lo llevamos a cabo.  Recordemos que este compromiso con la solidaridad dará pie para que en nosotros renazca la esperanza de que las promesas de Dios se cumplirán en nosotros.  Una de esas promesas es que el niño Jesús nazca en nuestros corazones en esta Navidad, es por eso que tenemos que asumir una actitud, igual a la de la Virgen María, la cual aceptó, con amor, el designio de nuestro Señor, el cual no fue otra cosa, que hacerse solidaria con el resto de la humanidad. Al igual que María, quien se dejó guiar por el  Espíritu Santo, nosotros también tenemos que permitir que Él sea quien guíe y sostenga nuestros compromisos de solidaridad. 

Oración Final

v     Nota al animador:  Se sugiere que se le entregue una copia de la oración a                                                                   cada uno de los participantes para que la misma sea hecha por todo el grupo. Esta oración se puede cantar.

 

Santa María de la esperanza

Santa María de la esperanza,

mantén el ritmo de nuestra espera.

Nos diste al esperado de los tiempos,

mil veces prometido en los profetas,

y nosotros de nuevo deseamos

que vuelva a repetirnos sus promesas.

Santa María de la esperanza,

mantén el ritmo de nuestra espera.

Brillaste como aurora del gran día,

plantaba Dios su tienda en nuestro suelo.

Y nosotros soñamos con su vuelta,

queremos la llegada de su Reino.

Santa María de la esperanza,

mantén el ritmo de nuestra espera.

Esperaste, cuando todos vacilaban,

el triunfo de Jesús sobre la muerte.

Y nosotros esperamos que su vida

anime nuestro mundo para siempre.

Santa María de la esperanza,

mantén el ritmo de nuestra espera.

Amén

Tema 3: Acógelo en tu corazón

Objetivo: Que el joven celebre el nacimiento de Dios en su corazón y se comprometa a manifestarlo.

Este tema es un acto celebrativo, que sugerimos se haga en la Nochebuena, antes de participar de la Misa de Medianoche, la Misa del Gallo. Los jóvenes se reunirán al aire libre, en un sitio cercano al lugar donde comúnmente se reúnen. Se preparará un camino desde el lugar de inicio hasta el salón de reuniones. El acto tiene tres momentos; el primero es una invitación a la reflexión, el segundo un encuentro con María y José que van camino a Belén y el tercero la celebración del nacimiento de Jesús y la presentación de nuestros regalos de solidaridad. Es importante que los jóvenes tengan con ellos lo que prepararon en el desierto creativo del tema anterior. Además a cada uno se le entregará una vela.

Primer momento:

Animador:       Nos hemos estado preparando por varias semanas para celebrar la llegada de Jesús. Dios que se hace solidario con el hombre, sale a nuestro encuentro de la forma más concreta posible, haciéndose uno como nosotros y con nosotros, de ahí en nombre Emmanuel, Dios – con – nosotros. Ese Jesús es el sol que nace de lo alto para iluminar las tinieblas en que vive la humanidad, es la luz de Dios que quiere brillar en el corazón de cada uno de nosotros para irradiar al mundo con el calor de su amor. Este camino que se extiende ante nosotros es signo de esta preparación; es signo de los cuatro mil años que esperó el pueblo judío por el Mesías; es signo de los más de dos mil años en que la humanidad espera el día sin ocaso en que Jesús regrese para reinar sobre todas las cosas.

Durante  estas semanas hemos redescubierto la solidaridad de Dios con la humanidad a través de la historia,  hecho que despierta en nosotros las esperanza de que las promesas de Dios se cumplirán en cada uno  de  nosotros. Hoy se cumple para la humanidad esa gran promesa. Recordemos lo que hemos reflexionado:

Joven 1:            Dios eligió un pueblo, la descendencia de Abraham. A ese pueblo lo protegió lo cuidó, lo liberó de la esclavitud y del destierro, lo guió por el desierto. Se solidarizó con sus necesidades de alimento, agua, tierra, libertad, paz. Pero sobretodo lo quiso rescatar del pecado y de la muerte.

Joven 2:            Fue anunciando por los profetas al Mesías, al libertador, al que saldría del tronco de Jesé, de la familia de David, al que nacería de la Virgen y que sería el Redentor de todos los hombres y mujeres de la tierra.

 

Joven 1:            La historia de salvación es historia de solidaridad. Dios solidario nos llama a su amor y nos invita a amar con su misma medida. Esto implica ser solidarios los unos con los otros.

 

Joven 2:            La solidaridad tenemos que vivirla en todo momento, con cada persona que nos rodea, viendo en cada uno a Dios mismo que nos invita a su amor. Así construiremos un mundo nuevo, una cultura de la solidaridad, la cultura de la Civilización del Amor.

 

Animador:        Estamos en la espera de la luz, de ese que es la luz del mundo. Pronto nos visitará el “sol que nace de lo alto para iluminar a los que viven en tinieblas y en sombras de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.” Dispongámonos a salir a su encuentro. Encendamos nuestras velas para iniciar nuestro camino de esperanza.

Segundo Momento:

En este momento se encienden las velas de los jóvenes y comienzan a caminar hasta llegar a un punto determinado en el camino, pero todavía no en el salón de reunión. Cuando se estén acercando al lugar de la parada salen a su encuentro unos jóvenes vestidos como San José y la Virgen María. Allí tendrán un diálogo con los jóvenes.

José:                 Saludos y paz a todos. Soy José, un hombre justo y de bien. Voy camino a Belén con mi esposa para cumplir con una orden del Emperador de hacer un censo de todos los habitantes del imperio. Ella está embarazada, a punto de dar a luz y no encontramos donde pasar la noche.

 

María:              Mi nombre es María. El niño que llevo en mi vientre es un gran regalo de Dios. Pero no es un regalo solo para nosotros sino para toda la humanidad. Es la mayor muestra de amor y solidaridad con todos nosotros. Pero ya ven ustedes, es tan igual a nosotros que no tiene donde nacer, llevamos toda la noche buscando y nadie nos recibe. Nadie se solidariza con nuestra situación.

 

José:                 ¿Por qué no nos acompañan a buscar posada?

 

Comienza ahora un momento de reflexión personal. La idea es interiorizar sobre nuestra preparación para celebrar el nacimiento de Jesús.

 

Animador:        Dios se da a nosotros hoy. Se hace presente en nuestra humanidad haciéndose uno con nosotros. ¿Te sientes preparado para ese momento, para que Jesús nazca en tu corazón? ¿Estás abierto a la llegada de Dios que es solidario y te invita a la solidaridad, a darte a los demás? Esta es tu manera de dar posada a Jesús.

Tiempo de reflexión

Jesús necesita un lugar donde pueda nacer y darse a la humanidad. María, sierva fiel, busca un lugar donde pueda dar a luz a su preciada criatura. Muchas personas le han negado posada, ni siquiera han tenido compasión de su situación. Tú, ¿Le darás posada? El lugar que Jesús necesita es tu propio corazón para desde ahí amar y entregarse nuevamente a todos los hombres.

El deseo de Dios por estar en medio de nosotros se hace cada vez inminente. El amor de Dios pronto estará presente, fruto del vientre de una Virgen. Caminemos con María y José buscando posada.

Tercer momento:

Continuamos por el camino. Sugerimos se vaya cantando “Hacia Belén se encamina.” El camino ahora debe llevar a la puerta de entrada del salón de reuniones. La puerta debe estar cerrada y permanecerá así. Allí llamarán pidiendo posada sin que nadie conteste o los reciba. Siguen caminando para entrar al salón por otra puerta. (Si el salón tuviera una sola entrada, se debe buscar una puerta donde llamar sin que les abran.) En el interior del salón debe haberse preparado un pesebre o una especie de cueva donde se van a acomodar María y José. El salón debe estar a oscuras y el pesebre iluminado indirectamente. Al entrar al salón comienza José un diálogo con María y los jóvenes.

José:     Solo nos queda este lugar. Un pesebre para pasar la noche y acomodar al niño cuando nazca.

 

María:  Ya no falta mucho para el parto. Quedémonos aquí.

 

José:     Quédense con nosotros a esperar y pasar la noche.

 

Se leerá es este momento la narración del nacimiento de Jesús según San Lucas (Lc 2,1-20); cunado se diga que nació el Niño se iluminará el salón y el pesebre. María en ese momento debe tener un muñeco en sus brazos para completar la escena. Terminada la lectura dice el animador:

 

Animador:        Los humildes y sencillos fueron los primeros en conocer la llegada del Mesías. Con ellos se hizo uno el Señor, tan pobre que no tuvo un lugar digno para nacer, tan sencillo que siendo rey se hizo el último pasando por uno de tantos. Dios se hizo solidario con los más sencillos y así los levantó del polvo. Ellos fueron a llevarle lo poco que tenían. Nosotros también estamos llamados a ofrecerle nuestra vida y nuestra entrega. Les invito a acercarse al pesebre y presentarle al niño el compromiso de solidaridad y entrega que preparamos en el tema anterior.

 

Mientras se van acercando se puede cantar “Pastores a Belén” y otros villancicos y aguinaldos apropiados. Al finalizar sugerimos un compartir, que debe concluir con la siguiente oración para luego participar de la Misa.

Oración Final:

            Señor y Padre Dios:

            Gracias por amarnos y darnos la vida,

            gracias por darnos el regalo de la Creación.

            Gracias por caminar a nuestro lado durante toda la historia,

            por no dejarnos solos cuando caemos

            y nos alejamos de tu plan de salvación.

            Tu nos has mirado siempre con misericordia

            y te has compadecido de nuestras necesidades,

            Tú has sido providente con nosotros,

            has sido un Dios solidario.

            En ese plan providente dispusiste que,

            llegada la plenitud de los tiempos,

            enviarías a tu Hijo para salvarnos.

            El se hizo uno con nosotros,

            semejante a nosotros en todo menos en el pecado.

            Hoy, al celebrar ese momento culminante de la historia,

            te pedimos nos colmes de tu amor

            para que amemos a los demás como tú nos amaste

            siendo solidarios y dándonos todos a todos.

 

            Amén.