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COMISION NACIONAL DE PASTORAL JUVENIL

EQUIPO DE SEMANA DE LA JUVENTUD Y ADVIENTO JUVENIL

 

 

 

 

 

 

 

"Mi corazón, un pesebre para el Señor”   


 

Adviento 2001

 

 


 

 

Presentación

 

Con el lema “MI CORAZON, UN PESEBRE PARA EL SEÑOR”, la Comisión Nacional de Pastoral Juvenil presenta a los grupos juveniles el material de reflexión para el Adviento de 2001.

 

Ponemos ante ustedes una explicación sobre el tiempo y el sentido del Adviento y tres temas para las semanas que lo componen. Nuestro deseo es que cada joven tenga la oportunidad de prepararse adecuadamente para la celebración del misterio de la Navidad y su corazón sea un pesebre de amor donde Dios pueda nacer. Según preparamos nuestros hogares, lugares de estudio y de trabajo con decoraciones, luces y regalos así debemos preparar nuestra alma para recibir al Señor, que se nos regala para darnos vida y la verdadera felicidad.

 

Dios, por la Encarnación de su Hijo, se hace uno con nosotros invitándonos a la comunión de la gracia y de la vida en Él. Sale a nuestro encuentro y nos abre el camino de la salvación.

 

Nos anticipamos a desearles una feliz Navidad y un próspero Año Nuevo con el deseo de que el Niño Dios nazca en cada uno de ustedes.

 

Comisión Nacional de Pastoral Juvenil


 

Tiempo de Adviento

 

La palabra adviento significa advenimiento. Es un término cristiano de origen pagano. En la Roma pre-cristiana se llamaba adviento a la venida anual de divinidad a su templo, para visitar a sus fieles. La estatua del dios se suponía que permanecía entre los suyos, mientras durada la solemnidad.

 

También en la etiqueta de la Corte Romana pagana, se llamaba adviento a la primera vista oficial que un personaje importante hacía a su pueblo al entrar en funciones o tomar posesión de su cargo. Esa entrada triunfal se llamaba adviento. Así adviento pasó a designar la venida de Cristo entre los hombres (Navidad) y su advenimiento glorioso, que coronara su obra redentora, al final del mundo (la parusia).

 

En la historia de la Liturgia, el Adviento manifiesta la necesidad de una preparación ascética a la Navidad. Eran tres semanas que servían para instruir a los que se preparaban al Bautismo, que se administraba en la Epifanía (adoración de Jesús por unos “magos”(Cat.528)). El adviento era como una cuaresma para la Navidad. Es un tiempo de espera gozosa del nacimiento del Salvador, orientando a los cristianos a fijarse en el retorno glorioso del Señor al fin del mundo.

 

El adviento se cifra en el equilibrio entre la preparación ascética y penitencial a la fiesta de la Navidad y la espera, gozosa del retorno del Señor, al fin de los tiempos. Una combinación entre sacrificio y alegría.

 

La verdadera pedagogía del Adviento requiere también que no se descuide su ley interna de progresión, es decir, mantener ese dinamismo espiritual en tensión ascendente hacia la Navidad. 

 

Durante el tiempo de Adviento en la Liturgia a la Virgen Maria, con la celebración de la fiesta de la Inmaculada Concepción(8 de diciembre) y Nuestra Señora de Guadalupe(12 de diciembre), los fieles consideran el inefable amor con que la Virgen Maria espero a su hijo, se sienten animados a tomarla como modelo y a prepararse vigilantes en la oración y jubilosos en la alabanza, para salir al encuentro del Salvador que viene.

     

El color de las vestiduras sagradas, en Adviento, es el morado. La música y los adornos del altar solo son permitidos con la moderación que conviene a este tiempo, sin adelantarse a la plena alegría en la Navidad.

  


 

Sentido del Adviento

 

  1. Aprender a Esperar

 

El tiempo del Adviento nos quiere ejercitar en una virtud cristiana básica: la esperanza.

 

Cada ano la Iglesia  entra en este santo tiempo y aprende a esperar al Señor:

·        Con la misma ilusión con que un estudiante espera sus vacaciones

·        Con la misma intima emoción con que una madre espera a su hijo

·        Con la misma urgencia con que el surco abierto y reseco espera la lluvia,

La Iglesia espera la Venida de su Señor.

     

 Cada año cobra actualidad el Adviento, porque siempre necesitamos la Venida de Dios a nosotros. Y nos hace falta aprender a esperarle.

 

Sería señal de debilidad o de muerte si nos encontramos satisfechos con lo que ya tenemos.

 

Y como también nosotros, los cristianos, podemos ir perdiendo a lo largo del año la sensibilidad por lo divino, nos conviene que el Adviento nos despierte el apetito de los bienes que verdaderamente valen la pena. Nos hace bien el “matricularnos en la escuela     

de la esperanza”, poniéndonos por delante la meta del encuentro salvador con nuestro Dios.

 

San Pablo hace sonar la “diana” para todos: sabed que ya es hora de que despertéis del sueno.

 

Por si también nosotros nos hemos dormido en los horizontes de la tierra, nos invita a elevar la mira de nuestras aspiraciones.

 

  1. Testigos de la Esperanza

 

En un mundo que se progresa sin cesar, que se supera a sí mismo en las conquistas del confort  y de la ciencia; un mundo que, a pesar de todo ello, no puede quitarse de encima la angustia y la inquietud, los cristianos somos invitados en el Adviento a practicar la espera de los bienes divinos, y a dar testimonio de nuestra esperanza ante los ojos de la sociedad.

 

Cuántas cosas ansían los hombres. Cuántos “mesianismos” ilusionan los corazones humanos.

 

Nosotros queremos superar decididamente el plano material y alimentar nuestra esperanza con el único objeto que puede satisfacerla: la Venida de Dios.

 

El salmo 24 resuena desde el primer día del Adviento: A Ti, Señor, he levantado mi alma; por encima de los afanes de cada día y de las aspiraciones meramente terrenas, nosotros

esperamos a Dios mismo.

 

No es que con ello tratemos de desertar de nuestra tarea en el mundo. Al contrario: queremos orientar los íntimos anhelos de la humanidad, más aun de toda la Creación, hacia  su único objeto definitivo: Dios.

 

Seguros de que “todos los que esperan en el Señor no quedaran defraudados”.

 

  1. Pero, ¿qué es lo que esperamos?

 

La pregunta brota espontáneamente al intentar vivir concretamente el espíritu del Adviento:  ¿qué objeto tiene nuestra espera? Si, la Venida del Señor: pero,  ¿de qué venida se trata en el Adviento de este ano?

 

El pueblo de Israel estuvo durante siglos y siglos esperando al Mesías. Los textos de Isaías que durante estas semanas leeremos tienen como objetivo directo el gran acontecimiento: la llegada del Salvador.

 

Pero nosotros vivimos en el Nuevo Testamento. Y no lo podemos olvidar, ni siquiera en el tiempo de Adviento. Cuando llegó la plenitud de los tiempos, Cristo nació de Maria Virgen y apareció entre nosotros. Desde que él llegó todo ha cambiado en la historia:

Vivimos el tiempo de Cristo.

 

Sería simplemente una ficción inútil o una comedia

·        el rezar y cantar como si Cristo no hubiera venido ya,

·        el pedir a Dios que nos envié al Mesías, como si no hubiéramos sido ya salvados por El,

·        ponernos en la misma actitud de Israel, copiando sus palabras en el sentido inmediato que tuvieron en sus labios…

 

Eso no lo pretende, ciertamente, el Adviento. El Nacimiento de Jesús en Belén lo recordaremos gozosamente, celebraremos su aniversario, aprenderemos las entrañables lecciones que sus protagonistas nos dieron…

 

                     Pero no podemos esperarlo.

 

¿Por qué recordar, pues, en nuestras oraciones y cantos esa espera secular del pueblo de Israel? ¿Qué es lo que debemos esperar los cristianos en este Adviento del 2001?

 

Quisiera responder en dos tiempos a esta pregunta, tratando de descubrir en los textos de las Misas del Adviento el contenido de esta esperanza cristiana en la actualidad.

 

  1. La Vuelta de Cristo

 

Una primera respuesta: la Iglesia espera la Venida gloriosa de Cristo, al fin de los

tiempos, para establecer definitivamente su Reino.

Ya desde el primer Domingo del Adviento nuestra atención es dirigida a ese Día Ultimo en que aparecerá Cristo triunfador para juzgar al mundo. “Ese día se acerca”, “no sabéis cuando vendrá el dueño”, “entonces verán al Hijo del hombre que viene”, “cuando venga nuestro Señor Jesús con todos sus santos”.

 

Y en la noche de Navidad volverá San Pablo a colocarnos en la misma perspectiva:

 

Aguardando la dicha que esperamos,

la Aparición gloriosa

del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo.

 

Si, la Parusia, la Vuelta de Cristo es como un foco de luz que ilumina toda la espera de la Iglesia: He aquí que viene el Señor y con El todos sus Santos, y en aquel día brillara una gran Luz.

 

No es solo Israel la que suplica durante siglos: Ven, Señor. También la Iglesia  lleva dos mil anos repitiendo las palabras conclusivas del Nuevo Testamento: Ven, Señor Jesús. Y no nos extrañamos de que resuene en nuestro Adviento la expectación gozosa de las generaciones primitivas: Alegraos, el Señor esta cerca.

 

Con la Mirada puesta en esa Vuelta de Cristo rezaremos en la Vigilia de Navidad: Oh, Dios, que todos los años nos alegras con la espera de nuestra redención, haz que así como recibimos gozosos a tu Unigénito como Redentor, podamos ver con confianza venir como Juez a nuestro Señor Jesucristo…   

 

Los prefacios de Adviento enfocan también así la espera cristiana: “para que cuando venga de nuevo en la majestad de su gloria…”.

 

  1. Vivimos ya en los últimos tiempos

 

Sin embargo también esta espera del Ultimo Día nos puede parecer ficticia. Creemos de verdad en la proximidad de la Vuelta de Cristo cuando decimos: He aquí que viene el  Señor; el Señor esta cerca.

 

Lo más probable es que nuestra generación no conocerá el fin del mundo. Que tal vez se demore este todavía por muchos siglos.

 

Para entender el sentido de esta espera escatológica que ya lleva ejercitando la Iglesia un largo Adviento de veinte siglos, tenemos que pensar en la conexión que la primera Venida de Cristo, la de Belén, tiene con la última.

 

El Nacimiento de Cristo inauguró ya la última era de la historia: estamos viviendo los tiempos definitivos(1 Cor 10,11). Y se puede decir que avanzamos decididamente hacia la meta.

 

Desde que llegó Cristo a nuestra historia, la plenitud de los tiempos esta ya comenzada. Después de Cristo no esperamos a nadie más. Él inauguró ya su Reino: este irá creciendo y madurando a lo largo de los siglos, hacia la plenitud final.

 

Es lógico que miremos espontáneamente al futuro: porque en cierta manera el futuro ya está presente en nuestro tiempo, que es el último. Y es lógico también que deseemos la consumación perfecta de nuestra historia: la madurez plena de la Iglesia y de nuestra salvación.

 

En este sentido se entiende el que se deje oír en la liturgia del Adviento cada año: El día ya está encima; el Señor está cerca.

 

Como advertía San Pedro a los cristianos impacientes de su tiempo: un día, ante el Señor, es como mil años, y mil años como un día.

 

Nosotros somos ya “contemporáneos” de la Parusia de Cristo; ya vivimos la Hora de Cristo, que es la ultima Hora.

 

  1. Las profecías todavía no se han cumplido

 

Este enfoque hace posible que leamos con un sentido plenamente actual las lecturas proféticas del Adviento.

 

Porque la esperanza del pueblo hebreo, tan oportunamente alimentada por la voz de los Profetas, no apuntaba solo a la llegada del Mesías.

 

Israel vivió en su historia una serie magnifica de intervenciones salvadoras de Dios:

·        la elección de Abraham y la promesa

·        la convocación de Israel como Pueblo Elegido

·        la liberación de Egipto

·        la Alianza del SINAB

·        la vuelta de la cautividad de Babilonia…

Todas estas intervenciones las entendía Israel como autenticas “venidas” de Dios.

 

Pero por encima de eso, era invitado constantemente a esperar el día de Yahvé, el gran día de su Encuentro con Dios: que unas veces venia señalado con caracteres mesiánicos, pero otras tenia horizontes todavía mas lejanos, claramente escatológicos.

 

Por ejemplo, la mayoría de las profecías que leemos en la lectura continuada de Isaías se refieren a la circunstancia concreta de la cautividad en Babilonia: por encima de esa situación histórica, apunta Isaías al Mesías Salvador, y más aun, al día de Yahvé, el día de la salvación total.


 

Tema 1: Adviento ¿Jolgorio o preparación?

 

Objetivo: Que el joven redescubra el verdadero sentido del adviento y se motive a                     

                 transmitirlo. 

 

Oración Inicial

 

Dios misericordioso

que enviaste a tu hijo Jesucristo

para enseñarnos a vivir plenamente

tus designios de amor.

 

Danos la sabiduría

para vivir misericordiosamente

este tiempo de adviento.

Que nuestro espíritu

sea digno pesebre

para que nazca Jesús

en nuestro corazón.

 

Danos la alegría

de anunciar la llegada

de nuestro Salvador

y contagiar a nuestros hermanos

con la ardiente llama

del Espíritu Santo;

El que nos revela

la importancia del adviento

y nos da la verdadera

alegría de vivir. 

 

 

I. Drama

                       

Escena 1

 

Narrador:       Adviento ¿Jolgorio o Preparación?

Escena 1; Una familia normal, en una casa normal, en un día normal, vive un “adviento normal”

 

Hijo:                (Entra cantando “El Jolgorio”)

                        “El Jolgorio esta, el jolgorio esta, bien por la maceta vamos a gozar...

 

Madre:           Nene qué te pasa, y ese animo

 

Hijo:                Vieja es que tengo el “Christmas Spirit”

 

Madre:           Que “Christmas Spirit”, todavía no ha pasado el día del pavo y ya estas pensando en “Christmas Spirit”.

 

Hijo:                Ya compré las cosas para decorar, mi hermana fue conmigo, escogió el arbolito y mañana empezamos.

 

Madre:           Hay nene tú estas loco ya, y después metiendo a tu hermana en tus inventos.

 

Hija:                Mami, por favor déjate de cosas él no me esta metiendo en sus inventos, fui yo la que le dije que me llevara a comprar las cosas para decorar, además en tus tiempos se decoraba días antes de navidad pero ahora después del día del pavo todas las casa están decoradas.

 

Escena 2

 

Narrador:       Otra familia normal, en otra casa normal, en otro día normal, vive otro “adviento normal”.

 

Hijo:                Mami, recuerda que este fin de semana hay chequear lo del Christmas Club, la ATH, la visa, y a ver si te aprobaron el préstamo, porque ya la semana que viene tenemos que hacer las compras.

 

Hija:                Este año quiero lo mejor, aprovechar los especiales porque vamos a impresionar a todo el mundo.

 

Hijo:                Mami, al pana mío le van a comprar una computadora, yo quiero una laptop.

 

Padre:             Hay que pintar la casa, hay que ir al supermercado a comprar cerveza, ron, y los ingredientes para la comida.

 

Madre:           No, no, no papito, no pienses que yo voy a cocinar, yo quiero un catering y tu deberías pensar en pagarle a alguien para todo eso que tienes que hacer, recuérdate que tengo que sacar tiempo para ir al “beauty” y además tenemos que ir de compras.

                                                                        FIN

 

 

II. División de grupos

                        En esta división de grupos los jóvenes se presentaran para conocerse.

 

 A) Subdivisión en Parejas

                        Cada grupo se subdividirá en parejas y se discutirán las siguientes preguntas:

-          ¿Cómo se preparaban las familias del drama para la navidad?

-          ¿Cómo tú te preparas para la navidad?

-          ¿Qué es adviento y navidad para ti?

-          ¿Cómo vives este tiempo?

 

 

 B) División  de grupos

                        Al concluir el trabajo en parejas(A), los jóvenes vuelven al grupo en el que estuvieron presentándose anteriormente, para discutir con el animador lo que es el adviento.

1)      recoger lo discutido por cada pareja (A)

2)      leer  y discutir Is. 40, 3-5 

2.1)            pregunta guía:

-         ¿A qué nos invita el profeta Isaías?

 

3)      Dar explicación sobre lo que es el Adviento(doble dimensión: Navidad y parusia)

            (pueden utilizar Tiempo de Adviento y Sentido del Adviento para preparar su 

             explicación).

  

C) Subdivisión entre dos parejas

                        En esta división se van a unir dos parejas de las que habían estado juntas anteriormente para discutir las siguientes preguntas:

-         ¿Qué descubriste de la explicación dada sobre lo que es el adviento?

-         ¿Cómo deberíamos vivir el adviento?

-         ¿De qué manera concreta puedes llevarle a tus familiares y amigos el verdadero sentido del Adviento?

 

D) División de grupos

                      Luego de haber discutido las preguntas de la sub.-división (C), los jóvenes deben unirse de nuevo a la división de grupos para:

1)      compartir lo discutido anteriormente

2)       crear una estampa, cartel, oración, o drama sobre como debemos comenzar a vivir y transmitir el verdadero sentido del adviento.

 

III. Plenaria

En esta plenaria los jóvenes presentarán lo que hayan realizado sobre como debemos vivir y transmitir el adviento (D,2).

 

 
IV. Juego

 

Instrucciones:

            El juego a utilizarse será el de “El colgadito” o “ Áng. No”. Para el mismo se escogerá un joven de cada grupo. Todo joven tendrá la oportunidad de adivinar una letra para la frase en cuestión; cada letra correcta se colocara en las posiciones que le corresponden y le tocará el turno a otro joven, así sucesivamente hasta que se descifre la frase. No habrá un ganador ni un perdedor simplemente el motivo de este juego es compartir y meditar el mensaje que se nos presenta. La frase a utilizarse será “ Adviento es compartir alegremente la venida de Jesús”.

 

 V. Iluminación:

 

            Adviento es tiempo de preparación y espera gozosa del nacimiento del Salvador, orientándonos a fijarnos en el retorno glorioso del Señor al fin del mundo. Tengamos siempre presente que la Iglesia espera la Venida gloriosa de Cristo, al fin de los tiempos, para establecer definitivamente su Reino.

 

Compartamos con nuestros familiares, vecinos y amigos la alegría de este tiempo. Hagamos todo con moderación y responsabilidad para evitar accidentes y desgracias que empeñan estos días. Demostrémonos mutuamente el aprecio, amor y cariño mediante regalos sencillos pero llenos de amor. Propiciemos un ambiente de compañerismo, evitemos el orgullo y las competencias por ser los mejores. Es mejor si comprendemos la importancia y significado de lo que hacemos. Recordemos que Dios quiere que seamos verdaderos cristianos, que se note la alegría de vivir el evangelio. Dios es nuestro gozo y paz.

 

 Vamos a ponernos a su disposición y a tener iniciativa, dejarnos guiar por la Iglesia, con la liturgia, la Biblia, la oración y los sacramentos acercándonos en particular a la reconciliación y la eucaristía, para que así Jesús logre lo que realmente quiere, que volvamos nuestra mirada a El y le permitamos nacer en nuestro corazón. Nos infunda el amor, la caridad, la fe, los dones y frutos del Espíritu Santo, para que ayudemos a los demás a también prepararse. Descubramos que el adviento es una bendición. Dios viene al mundo para hacerse uno con nosotros y darnos la buena nueva que es El mismo.

 

Oración final

 


 

  "Padre poderoso te encomendamos,

que en esta preparación de adviento,

sea una de amor y esperanza,

permítenos seguir el camino

que tú nos enseñaste,

que no seamos iguales

 

a la sociedad que nos lleva

solo a lo festivo y no a lo verdadero.

Danos fuerza para poder enseñar

a esas otras personas

el verdadero sentido del adviento."

 


 

  Tema 2: La Buena Nueva Un Dios Cercano

 

Objetivo: Reconocer que por medio de la encarnación Dios se ha hecho uno con         nosotros y nos invita a seguirle.

 

Meditación Inicial:

           

 

Dios llega a nosotros

 

Dios se encarna

 para hacerse compañero

De todos los que siguen sin lugar

 en nuestro mundo.

 

Con la encarnación

Renace la esperanza

Porque Dios llega a nosotros,

A compartir nuestra vida,

Y recorrer nuestro caminar.

 

Él es el que te cambia la vida,

Él que te sorprende,

Él que necesita de tus brazos,

Él que quiere ser Buena Nueva

Para todo el pueblo.

 

I. “Talk Show”: Diferentes generaciones, una

                         misma situación...

 

Notas al animador:

 

§         Se sugiere que se presente en forma de panel de entrevistas o “Talk Show” donde haya 6 personajes y un moderador.

§         Cada personaje debe llevar una vestimenta de acuerdo a su caracterización.

Personajes:

1-     Adán- vestido con un tapa rabo (si es posible, hecho de                hojas)

 

 

 

2-     Noe- vestido con una túnica y llevando consigo un animal real o un peluche que represente un animal.

3-     Abraham- Debe tener la apariencia más vieja e ir vestido con una túnica y llevando consigo madera o leña para hacer una fogata y un cuchillo.

4-     Moisés- vestido con una túnica y llevando consigo las tablas de la ley.

5-     Isaías- vestido con una túnica y llevando consigo un papel tipo pergamino y una pluma de ave.

6-     Juan Pablo II- vestido con una túnica blanca y el solideo en su cabeza.

7-     Moderador- vestimenta ejecutiva (camisa de manga larga, corbata y chaqueta)

 

§         Al momento de comenzar el “talk show” todos los personajes deberán estar en escena, preferiblemente sentados; excepto Isaías, que entrará a escena en la parte final del “talk show”.

 

Escena 1

 

v     Moderador-“Muy buenas noches amigos televidentes. Hoy tenemos unos invitados muy especiales, los cuales nos estarán hablando de las situaciones difíciles por las cuales han atravesado y atraviesan en sus respectivas generaciones. Nuestro primer invitado es Adán, quien, como ustedes saben, fue el primer hombre creado por Dios, buenas noches Adán”.

 

v     Adán-“Buenas noches, gracias por invitarme a tu programa”.

 

v     Moderador-“Nos acompaña también, el hombre que junto a su familia construyó una enorme barca para salvarse del diluvio universal. Démosle la bienvenida a Noe”.

 

v     Noe-“Muy buenas noches para ti y todos los televidentes”.

 

v     Moderador-“Nuestro tercer panelista es conocido como el padre de la fe, nos referimos a Abraham, bienvenido.

 

v     Abraham-“Gracias por invitarme, buenas noches”.

 

v     Moderador-“También le damos la bienvenida a un hombre que fue guiado por el Señor para que liberara al pueblo de Israel de las manos de los egipcios, démosle la bienvenida a Moisés.”

 

v     Moisés- “Buenas noches, un placer estar en tu programa.”

 

v     Moderador-“Nuestro último panelista es un hombre que por muchos años se ha encargado de propagar la fe alrededor de todo el mundo; es un placer para nosotros tener la visita del Papa Juan Pablo II.”

 

v     Juan Pablo II-“Muy buenas noches. La paz del Señor este con todos los presentes y  los televidentes.”

 

v     Moderador-“Como se habrán dado cuenta todos nuestros invitados son de diferentes épocas o generaciones, la razón para esto es que queremos establecer una comparación entre las situaciones difíciles de cada época. Lo primero que me gustaría que me contestaran es: ¿Cuáles han sido las situaciones más difíciles por las que han atravesado?.

 

v     Adán-“Las situaciones más difíciles que yo viví fueron dos: la primera fue cuando fui expulsado del Edén o Paraíso por haber desobedecido a Dios; y la segunda fue cuando mi hijo Caín mato a su hermano Abel, no se imaginan cuanto sufrí. Ambas situaciones son imborrables de mi mente.”

 

v     Moderador-“A la verdad que son muy tristes ambas historias; y para ti Noe ¿Cuál ha sido la situación más difícil por la que has atravesado?”

 

v     Noe-“Bueno la situación que yo viví fue dura de verdad, El Señor se dio cuenta que la gente vivía como animales, con gran perversión y esclavizados por el pecado. Viendo Dios el tipo de vida en el que estaba sumergido su pueblo decidió acabar con el pecado a través del diluvio universal que duró cuarenta días y cuarenta noches.

 

v     Moderador-“Impresionante historia; y para ti Abraham ¿Cuál ha sido la situación más difícil por la que has atravesado?”

 

v     Abraham-"A mí me pasó algo muy parecido, el Señor notó la perversidad, el desenfreno sexual y la falta de humanidad y piedad que existía en Sodoma y Gomorra. Yo hasta me atreví a pedirle clemencia por los justos de la ciudad, pero al fin y al cabo, solo era justa mi familia y tuvimos que marcharnos antes de que el Señor la destruyera."

 

v     Moderador-"Lamentable esa situación. Y tu Moisés, qué me cuentas.

v     Moisés-"Bueno, cuando yo estaba en el monte Sinaí, recibiendo las tablas de la ley, el pueblo de Israel estaba haciendo un becerro de oro, bailando y alabando a ese ídolo falso y me reclamaban que en Egipto, ellos comían y bebían y que allí solo pasaban calamidad y hambre, aún después de que comieron del Maná que bajó del cielo."

 

v     Moderador-"Increíble, pero cierto. A ver, que nos tiene que decir Juan Pablo II sobre las situaciones del tiempo actual."

 

v     Juan Pablo II-"Hoy muchos jóvenes son víctimas del empobrecimiento y de la marginación social, de la falta de empleo y del subempleo, de una educación que no responde a las exigencias de sus vidas; son víctimas del narcotráfico, de las guerrillas, de las pandillas, de la prostitución, del alcoholismo, de abusos sexuales, muchos viven adormecidos por la propaganda de los medios de comunicación social y alineados por imposiciones culturales”.

 

                        El profeta Isaías entra a escena, interrumpiendo el programa.

 

v     Isaías-"Buenas noches."

 

v     Moderador-"Pero profeta Isaías, como usted va ha entrar así e interrumpir el programa.

 

v     Isaías-(en tono de alegría)"No teman, les anuncio una gran noticia a los pueblos que están en pecado, hemos visto una gran luz, una doncella esta en cinta y dará a luz un hijo, Emmanuel, que significa Dios con nosotros, que vendrá nuevamente a dar luz al mundo."

 

v     Moderador-(en tono de alegría)“Verdaderamente yo he quedado asombrado con la gran noticia que nos ha traído el profeta Isaías. Vamos a cumplir con nuestros anunciantes y pronto regresamos.

 

Todos los panelistas salen de escena y el moderador se queda solo “reflexionando”

 

II. División de Grupo

 

       Motivación: (a realizarse en los distintos grupos)

                  Como hemos podido ver las situaciones por las que han pasado estos personajes a trabes de la historia, no son ajenas a las que vivimos en el Puerto Rico del 2001, un joven que asesina a su hermano, perversión, desenfreno sexual, falta de humanidad, falta de piedad, marginación, desamor a Dios, etc.

Del mismo modo, el anuncio que nos trae el profeta Isaías se aplica hoy en ti y en mí y será aplicable siempre. Analicemos este mensaje de esperanza y amor.

         

1)      ¿Leer la intervención de Isaías en el “talk show”

2)      ¿Qué te llamo la atención de este mensaje?

3)      ¿Cuál es la gran noticia que nos anuncia Isaías?

4)      ¿Qué significa para ti el que Dios se haga uno contigo?

5)      Explicar la gran noticia (la Encarnación)

 

          Material de Apoyo

 

                Dios, para establecer la paz o comunión con Él y una fraterna sociedad entre los hombres pecadores, dispuso entrar en la historia humana enviando a su hijo único en carne nuestra, a fin de arrancar por Él a los hombres del poder de la tinieblas y de Satanás y en el reconciliar consigo al mundo (AG 3,8-12). Es decir Cristo Jesús asumió la naturaleza humana para llevar a cabo por ella nuestra salvación y que a su vez conociéramos el amor infinito que Dios nos tiene. Es a través de su encarnación que se nos presenta como modelo de santidad y nos hace participes de su naturaleza divina. El Nacimiento de Cristo inauguró ya la última era de la historia: estamos viviendo tiempos definitivos (1 Cor 10,11). Desde que llegó Cristo a nuestra historia, la plenitud de los tiempos está ya comenzada. Él inauguró ya su Reino: este irá creciendo y madurando a lo largo de los siglos, hacia la plenitud final. El hijo de Dios siendo rico se hizo pobre por nosotros para que con su pobreza nosotros nos enriqueciéramos.

 

            Cristo no vivió su vida para sí mismo sino para nosotros. Toda su vida, Jesús se muestra como modelo (Rm 15,5; Flp 2,5). Él es el “hombre perfecto”que nos invita a ser discípulos y a seguirle. Todo  lo que Cristo vivió hace que podamos vivirlo en Él y que Él lo viva en nosotros. “El que me ama guardara mis palabras y mi padre y yo vendremos a él y haremos morada en él”(Jn 14,15).

 

Nota al Animador:

 

III. Talk Show

 

Escena 2

 

v     Moderador-“Durante la pausa escuché a muchos de ustedes (dirigiéndose a los jóvenes “audiencia”) comentando sobre el mensaje que dio Isaías. Me gustaría saber que les atrajo de este mensaje ”.

En este momento el moderador fomentará que varios jóvenes se expresen, una vez terminen:

 

v     Moderador-(Iluminación)“Realmente para mí fue impactante su mensaje, justo cuando los panelista nos decían sus situaciones difíciles, que de hecho bastante parecidas a las nuestras,  nos dice: ¡No Tengas Miedo! de las situaciones que estas pasando, de los problemas que te agobian, ¡ALEGRATE! te traigo la mejor noticia, el dolor y el vacío que sientes serán sanados con el más grande amor: Dios se hace uno con nosotros, Cristo Jesús asume nuestra realidad humana para salvarnos y mostrarnos el infinito amor que Dios nos tiene. Solamente me hago una pregunta, ¿Cómo puedo responder a tan grande amor? Gracias por su sintonía y hasta la próxima.”

 

IV. División de Grupo

 

       Motivación:

 

                   Por medio de la Encarnación, Dios asume nuestra realidad y nos hace participes de su naturaleza divina. Cristo al nacer inaugura su Reino en medio de nosotros y nos señala la segunda venida como plenitud de comunión, nos lo anuncia y nos invita a seguirles. Todos estamos llamados a entrar en el Reino:

 

                   Leer Mt. 5, 1- 12  (Las Bienaventuranzas) y reflexionar

1)      ¿A qué me llama Dios?

2)      ¿De qué forma concreta puedo responder a su llamado? Escríbelo.

 

V. Iluminación

 

      Animador:

 

            El Reino de Dios que Jesús anuncia no es otra cosa que la salvación. El anuncio se presenta con la urgencia de una llamada de Dios, a la que es preciso responder; y la respuesta inmediata se concreta en la conversión y en la fe. Para entrar en el Reino de Dios y conseguir la salvación, es necesario convertirse, haciendo penitencia de nuestros pecados, y creer en la palabra de Jesús, cumpliendo todo lo que ésta disponga. (Libro Básico del Creyente) Todos estamos llamados a entrar en el Reino. Jesús nos llama a entrar y nos invita al banquete del Reino. Para alcanzar el Reino, es necesario darlo todo y las palabras por si solas no son suficientes, hacen falta obras.Quien no se encuentra con Cristo aquí en la Tierra tampoco habrá de encontrarse con Él en el Reino de los Cielos. Es preciso hacerse discípulo de Cristo para “conocer los misterios del Reino de los cielos” (Mt 13,11)

 

 

 

 

VI. Oración Final

 

Alberguemos la esperanza de cada Adviento

 

Señor, enséñanos a hacer crecer

la esperanza de algo nuevo,

anímanos a entregar nuestras vidas

para la construcción del Reino.

 

Con los pastores de Belén,

ayúdanos Señor,

a vivir la vigilia de tu Reino,

a correr presurosos a tu encuentro,

a descubrir tu rostro en medio del pueblo,

a no quedarnos “dormidos”,

 en la construcción de un mundo nuevo.

 

Con los ángeles de Belén

ayúdanos Señor,

a cantar al mundo entero tu presencia,

¡ Dios esta con nosotros ¡

Construyamos la paz entre los hombres,

edifiquemos la justicia entre los pueblos.

 

Con el niño Jesús, ayúdanos Señor

a abrigar la esperanza que nace en cada Adviento,

a escuchar los clamores de tu pueblo,

a regar con nuestras vidas la semilla de tu Reino,

a ser mensajeros de tu amor,

a construir comunidades de servicio y oración.

Amén.


 

Tema 3:    Preparemos el camino para la Comunión

 

Objetivo:         Capacitar a los jóvenes para que puedan prepararse de una manera

continua y adecuada para vivir en gracia.

 

            Oración Inicial: (debe ser espontánea; solicitar un voluntario, joven NO

                                                Animador).

 

I.                  Introducción:

 

Como vivimos en el tema 1, el tiempo de Adviento se ha convertido en uno de propaganda, consumismo y de apariencias echando a un lado su verdadero sentido: la preparación para recibir al Señor y la espera gozosa del retorno del Señor, al fin de los tiempos.  El tema 2 nos presenta la Buena Noticia: Dios se encarna y asume nuestra realidad, haciéndose uno con nosotros. Nuestra alegría se hacia sentir y se traducía en respuesta a tan inmenso amor.  Dios se va a hacer presente en mi vida, en la tuya pero, ¿realmente estamos preparados para recibirlo?

 

Este tema nos ayudará a reestablecer nuestra comunión con Dios para realmente vivir y celebrar la auténtica Navidad, quizás como nunca antes la habíamos vivido. La experiencia que viviremos nos servirá para comprender que nuestra preparación no es solo hoy, para vivir la Navidad, sino que toda nuestra vida debe ser una continua preparación que nos conduzca al encuentro definitivo con el Señor.      

 

II.               División de Grupo

A) Ejercicio: “Quick ID” (Identificación Veloz)

                 

Este juego ayudará al joven a discernir entre las situaciones que lo acercan y las que lo alejan de Dios. Es importante presentar situaciones que toquen la vida de los jóvenes, que partan de su realidad.

 

 Cada joven tendrá tres tarjetas: 

v     Una con una carita alegre que leerá:  “me acerca a Dios”

v     Una con una carita triste que leerá:  “me aleja de Dios”

v     Una con un signo de interrogación que leerá:  “no sé”

 

El juego consiste en presentarle a los jóvenes varias (5 ó más) situaciones (una a una) y que ellos con la mayor rapidez posible la clasifiquen con la tarjeta que entiendan. Debemos motivar a los jóvenes a exponer la razón de su clasificación. Si alguna de las razones expuestas contrasta con la posición de la Iglesia es importante aclararlo y explicarlo de una manera sutil.

A continuación un listado de posibles temas para su consideración y sus respectivas referencias (material de apoyo) para una mejor preparación de los animadores.

 

Posibles temas para crear las situaciones

Postura de la Iglesia

Referencia: Catecismo de la Iglesia Católica

Aborto

2270 ss.

Amistad

374 / 1939

Amor

218 - 221 / 1604

Caridad

1822 - 1823 / 2093

Castidad

2337 ss.

Confesión

1422 – 1424

Confianza

154 / 215

Divorcio

2382 – 2386

Drogadicción

2288 / 2291

Gracia

1987 / 1999 / 2001

Masturbación

2352

Mentir

2464 ss.

Misericordia

2447

Obediencia

1269 / 1900

Odio

2303

Paciencia

227

Paz

2302 / 2304 - 2305

Perdón

1441 – 42 / 2838 / 2842

Pornografía

2354

Prostitución

2355

Suicidio

2280 – 2283

Violación

2356

Virginidad

1618 – 1620

 

Ejemplos de situaciones que pueden ser presentadas:

 

                              otra.

                              revistas que exponen actos sexuales.

corridas.

 

Modelos de las tarjetas para el juego:

 

 

 

 

 

 

 

 

B)    Diálogo

Luego de concluir el juego:

      Dialogar sobre lo realizado en el juego. Aclarar dudas.

      Crear un diálogo para contestar las siguientes preguntas:

            * ¿Sabes lo que es el pecado? Defínelo.

* ¿Sabes lo que es la gracia? defínelo

      *¿Cuándo se comete pecado?(Componentes)

                           *¿Deseas reconciliarte con el Señor?(Interiorizar)

Material de apoyo

(Este material les ayudará a guiar la división de grupo y dar una breve explicación)

 

El pecado es una falta contra la razón, la verdad y la conciencia recta; es faltar al amor verdadero para con Dios y para con el prójimo; es una ofensa a Dios que nos aleja de su gracia divina y salvadora. El pecado es fruto del consentimiento a la tentación. El pecado es así “amor de si hasta el desprecio de Dios”(Agustín, civ.1, 14, 28). Por esta exaltación orgullosa de si, el pecado es diametralmente opuesto a la obediencia de Jesús que realiza la salvación.

 

Los pecados tienen varias clasificaciones, las más importantes son mortal y venial. El pecado venial se observa cuando se desobedece la ley moral, pero sin pleno conocimiento o sin entero consentimiento. Este pecado venial debilita la caridad, impide el progreso del alma de ejercer las virtudes. Por otro lado, el pecado mortal tiene 3 componentes: 1) materia grave- los 10 Mandamientos, 2) conocimiento 3) consentimiento. O sea, si se realiza un acto contrario a los Mandamientos sabiendo que esta mal, el pecado es mortal. Al cometerlo rompemos destruimos por completo la caridad y el vínculo divino con Dios, que es su gracia; nos arriesgamos a la muerte eterna en el infierno- esto sino tenemos un arrepentimiento genuino y una reconciliación verdadera con Nuestro Padre.

 

La Gracia de Cristo es el don gratuito que Dios nos hace de su vida infundida por el Espíritu Santo en nuestra alma para sanarla del pecado y santificarla: es la Gracia Santificante o divinizadora, recibida en el Bautismo. Es en nosotros la fuente de la obra de santificación. La Gracia Santificante es un don habitual, una disposición estable y sobrenatural que perfecciona al alma para hacerla capaz de vivir con Dios, de obrar por su amor. Se debe distinguir entre la gracia habitual, disposición permanente para vivir y obrar según la vocación divina, y las gracias actuales, que designan las intervenciones divinas que están en el origen de la conversión o en el curso de la obra de la santificación.

 

La preparación del hombre para acoger la gracia es ya una obra de la gracia. Esta es necesaria para suscitar y sostener nuestra colaboración a la justificación mediante la fe y a la santificación mediante la caridad.  Dios completa en nosotros lo que ÉL mismo comenzó, porque él, por su acción, comienza haciendo que nosotros queramos; y termina cooperando con nuestra voluntad ya convertida.

 

 

 

     

 

C) Iluminación:

(Será realizada por el animador de cada grupo)

Como ya vimos el pecado es una falta contra la razón, la verdad y la conciencia recta; es faltar al amor verdadero, es una ofensa a Dios que nos aleja de su gracia divina y salvadora. El pecado varía en gravedad; por ejemplo un asesinato es más grave que un robo. Además la cualidad de la persona lesionada hace que varíe su gravedad, es más grave revelarse contra tus padres o conocidos que contra un desconocido. Lo importante es que no importa si sea grave o menos grave se hiere la caridad y nos aleja de la gracia de Dios.

 

Los componentes del pecado son materia grave, conocimiento y consentimiento. El consentimiento es básicamente voluntario; está en nuestras manos permitir o consentir la realización del pecado. Pero hay momentos en nuestras vidas que tenemos dilemas, tenemos situaciones, que no podemos determinar si es buena o mala. Si optamos por realizar un acto que estaba contra la Ley de Dios, pero no lo sabíamos – esto no excusa nuestro pecado pero aminora la gravedad del mismo. La ignorancia o el desconocimiento tiene que ser real o sea involuntario, recuerda que Dios conoce tu pensar, tu sentir y por sobre todas las cosas conoce tu corazón. Sólo Él nos juzga- Él sabe lo que hay en cada uno de nosotros.

 

III.  Diálogo

 

El líder de cada grupo tendrá un sobre que va a tener una o varias de estas citas Bíblicas:

Oración :                     

Lc. 11, 1-4, 9-10

Mc.11, 22-26

Reconciliación:

Lc. 24, 47 – Arrepentimiento

Jn.20, 22-23 – Perdón de los pecados

2 Co. 5, 18 -19  –  Reconciliación

Obras:             

Stgo. 2, 14-26

 

Preguntas:

1.  ¿Cómo la oración, la reconciliación y las obras nos llevan a la comunión con nosotros mismos?

2.  ¿Cómo la oración, la reconciliación y las obras nos llevan a la comunión con Dios?

3.  ¿Cómo la oración, la reconciliación y las obras nos llevan a la comunión con los demás?

 

 

 

 

 

 

 

Iluminación:

 

Cristo es la cabeza de la Iglesia y Él nunca falta, nunca nos deja, nunca se aleja de nosotros. Nosotros somos lo que nos alejamos de Cristo cada vez que pecamos; cada vez que pecamos y rompemos la gracia que Él nos da sin condiciones- claro, siempre que la busquemos. ¿Y cómo alcanzamos la gracia? Pues en realidad hay muchas formas podemos alcanzar la gracia de Dios: Arrepintiéndonos de nuestros pecados y reconciliándonos con DIOS a trabes de la confesión, participando de la Eucaristía, comulgando, ayudando a tus padres, conociéndote mejor, etc. Pero Jesús cuando vino al mundo nos dejó formas en las cuales podemos alcanzar y mantenernos en gracia; estas formas son la Oración, la Reconciliación y las Obras.

 

“La oración es la elevación del alma a Dios o la petición a Dios de bienes convenientes” dice San Juan Damasceno. La oración nace de la humildad; viene de la aceptación de que hay un Dios Todopoderoso que  nos concederá lo que  pidamos con fe. Con la oración nos preparamos para vivir el nacimiento del Niño Jesús, con la oración podemos al Niñito en nuestra vida, con la oración mantenemos nuestra vida en gracia con Dios.

Pero la gracia no puede ser obtenida si no nos hemos reconciliado con Dios. La reconciliación verdadera solo puede ser alcanzada con un verdadero arrepentimiento de nuestros pecados. Dios sabía que habíamos de pecar e instituyó la confesión para que pudiéramos volver a Él y vivir con alegría su Nacimiento cada Adviento y cada día de nuestras vidas.

 

Finalmente las obras, son la base de la fe. La fe sin obras es una fe muerta dice la Carta de Santiago. Las obras acercan a Dios cuando reconocemos la presencia de Cristo en el otro. Pero las obras que hagamos sin estar en gracia “no cuentan punto”; “pasamos por ‘GO’ pero no cobramos $200”. Si realizamos una gran obra y no estamos reconciliados con Dios, sí nos cuenta como “algo bueno”, pero no nos gana un pedacito del cielo.

Si nuestro objetivo en la vida es mantenernos en  comunión con Dios, en Su gracia y que todo lo que hagamos nos acerque más y más a Él.  Tenemos antes que todo: reconocernos pecadores y dirigirnos a la reconciliación.

 

IV.    Acto Penitencial

 

Reflexión dirigida

Para esta reflexión debe haber un ambiente sereno y de oración; preferiblemente con música instrumental. Durante la reflexión se irá pasando un pesebre pequeño, lo más sencillo posible, para que cada uno lo pueda tener en sus manos. Se pueden intercalar cánticos como:

“Escucha Señor mi oración”

“Ven a mí”

“Hoy perdóname”

“Renuévame Señor Jesús”

“Yo no soy nada”

 

Narrador:

“Un día cualquiera se dirige un hombre a la barbería. Como fue el primero en llegar se sienta en la silla y el barbero enciende la radio para escuchar las noticias:

matan joven en un caserío,

una niña es violada por su padrastro

 mujer pide protección contra su esposo

Y así continúan los dos escuchando asombrados las noticias de la radio.

El barbero, algo molesto, comienza a quejarse:

- ¿Qué, Dios no existe? Pregunta de repente el hombre.

- Definitivamente Dios no existe...

- Sí; contesta el barbero, si Él existiera no permitiría que los hombres se  descarrilaran y hicieran las cosas graves y atroces que hacen. Si Él existiera mantendría a este mundo mejor.

El hombre se queda callado pensando pero no dice nada, no hace ningún gesto. En ese momento no tubo nada que decir.

 

(CANTICO)

 

El barbero termina de recortarle su cabello y también le arregló la barba. El hombre le paga, le desea que pase un buen día y se va. Unos pasos más adelante se encuentra con un vagabundo; este estaba sucio, mal oliente, con el pelo largo y una barba bien desarreglada. El hombre lo mira fijamente por un instante, da media vuelta y regresa a la barbería. Al entrar el barbero le dice:

- Oh, ¿olvidó algo? ¿Se encontró algo mal en su recorte?

- No, contesto pensativo el hombre, sólo regresé a decirle que lo barberos no existen.

El barbero suelta una carcajada fugaz y le dice:

- Claro que existen, yo soy un barbero.

- Pues yo digo que no; no existen... contestó el hombre con mucha seguridad.

- ¿Por qué dice eso? Pregunta el barbero sin entender qué quiere ese hombre al decirle eso.

- Lo digo porque si los barberos existieran no habría gente en la calle con el pelo desarreglado y barbas mal hechas.

El barbero entendiendo ya hacia donde se dirigía el hombre con aquella conversación le contesta:

- Los barberos sí existen lo que pasa es que no podemos obligar a la gente que vengan. Solo podemos recortar a los que vienen a nosotros.

- Pues entonces amigo mío, acabas de probar que Dios sí existe. Lo que pasa es que Él no nos obliga a nada... nos ama tanto que nos da la libertad. Y aún cuando obramos mal- nos da la oportunidad de arrepentirnos y reconciliarnos con El. Por eso Dios sí existe”

 

 

 

 

 

(CANTICO)

 

 

Joven, Dios nos creó libres, nos dio el don de escoger lo que hacemos, nos dio la capacidad de escoger entre lo bueno y lo malo. Pero sobre todo nos deja sus brazos abiertos para cuando decidamos regresar a Él, a su gracia los encontremos abiertos de par en par. Amigo, el Niño Jesús se acerca en este Adviento y quiere encontrarse contigo. El Niñito quiere que tú le recibas, que le des la bienvenida, que tú le permitas nacer en tu corazón. Pero si no estamos en gracia, Jesús no puede nacer y crecer en nosotros de la manera en que Él quiere.

 

Jesús ama al pecador pero aborrece el pecado. Joven, reconócete pecador y acércate al amor que solo el Niño más hermoso- la Salvación de Nosotros te puede dar. Ve, acércate a Él, preséntale tus faltas, pídele que sane tus heridas, pídele que te quite la tristeza de haberle fallado. Vamos, confíale tus secretos que El nunca los revelará.

 

¿Ya llegó a ti el pesebre en el cual nació ese maravilloso niño? ¿Viste lo sencillo que es? ¿Notaste que no tiene adornos rebuscado?, ¿Observaste que no tiene un diseño complejo ni exagerado? ¿Viste ese humilde pesebre? ¿En realidad lo miraste bien?

¿Quieres ser ese pesebre? Pues lo único que necesitas es la humildad- ser humilde. Acercarte a la reconciliación con un arrepentimiento sincero y con el corazón abierto para que Jesús nazca en ti. Sí, tú has sido y eres hoy el lugar indicado para que nazca Jesús; tú eres el Pesebre predilecto que el Niñito Jesús quiere para Él. Y tu como pesebre que esperas la llegada de la Salvación del mundo, ¿qué vas a hacer? ¿Qué vas a hacer tú- como pesebre único y exclusivo para que el Niñito Jesús pueda nacer en ti?  ¿Qué tienes que hacer para que pueda florecer todo eso tan hermoso que Jesús le da a quien lo acoge desde niño?

 

Yo te invito a que te acerques al sacramento de la reconciliación; te exhorto a que limpies la casita de tu corazón para que veas lo hermoso que es tener a Jesús en ti.

 

* IMPORTANTE*

* A medida que vallan regresando los jóvenes de las confesiones sería bueno regalarle un pequeño Niñito Jesús como signo que Él nació en ellos.

 

* Inviten a los jóvenes a mirar a ese bebecito; díganle que miren sus pequeñas manos que dicen “Te amo”, que miren sus pequeños pies que también dicen “Te amo”, que miren su hermoso rostro que además de decir “Te Amo”, también dicen Gracias- gracias por permitirme nacer en tu corazón

 

Gesto del Abrazo

Cuando todos los jóvenes hayan regresado de las confesiones invítenlos a darse un abrazo- esto como símbolo del paso que dimos al acercarnos a la Reconciliación y abrazar a Jesucristo en nuestro corazón y en nuestra vida. Díganle que no se quede nadie que ellos no abracen que Jesús esta en cada uno de nosotros y que no perdamos la oportunidad de abrazarlo lo más que nos sea posible.

 

 

(CANTICO)

 

 

Oración Final

Proclama mía alma la grandeza del Señor,

Y mi espíritu se alegra en Dios mi Salvador,

Porque se fijó en su humilde esclava,

y desde ahora todas las generaciones me llamarán Feliz.

El poderoso ha hecho grandes cosas en mí,

¡Su Nombre es Santo!

Muestra su misericordia siglo tras siglo

a todos aquellos que viven en su presencia.

Dio un golpe con todo su poder:

Deshizo a los soberbios y sus planes

Derribó a los poderosos de sus tronos

Y exaltó a los humildes.

Colmó de bienes a los hambrientos

y despidió a los ricos con las manos vacías.

Socorrió a Israel, su siervo,

Se acordó de su misericordia,

Como lo había prometido a nuestros padres,

A Abraham y a sus descendientes para siempre.